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PARA LEER DEBAJO DE UN SICOMORO 14 ta parteDiálogo de una década con José Lezama Lima
Por Félix Guerra
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ALGO DE HISTORIA NO VENDRÍA MAL
Observando los días remotos en que concibió sus primeros poemas, parejos a los actuales, sus ensayos, de similares plenitudes a los de hoy, así como sus novelas, elaboradas en dos tiempos semejantes, parece como si usted hubiese preconcebido en una hora su obra y a continuación sentado lentamente a escribirla.
Podría alegar, para no responder, el hecho de que las intimidades prenatales son pompas biológicas sin memoria. Nacer y renacer es una aventura doblemente complicada por la esoteria. Con precocidad amniótica yo supe que debía escribir y luego me asignaron con cierta oficialidad materna esa misión. Era código genético y luego familiar, hecho acaecido este último entre sillones y sofás y recalcado tiernamente durante los almuerzos. Así que la ventaja de salir con los disparos, me permitió adelantar en la carrera. Cuando razoné, a mucho menos de la mitad del siglo, que si eran más de las 9 de la mañana en mi reloj, lo era en otro sinnúmero de relojes y con igual precisión de ese día en lo adelante, recorrí un trecho en la comprensión de los horarios. Algo de historia no vendría mal, pero no es la ocasión. Alguien recientemente, tratando de caracterizarme, dijo que yo, Lezama, vine con la poesía, vi con el ensayo y vencí con la novela. A grandes rasgos, un día me senté: dibujé con signos cirílicos una apretada síntesis de escaramuzas y alculé en base a un calendario multiplicado por clepsidras y cronómetros. También mandé a encolar los sillones y puse agua a hervir en la hornilla.
No aspiro a una conclusión de mi persona confeccionada a mano. Ya de por sí resultan impracticables e imposibles las conclusiones, porque la última palabra es siempre una deflagración carente de sinceridad futura. Admitamos el lugar preferente de las inconclusiones.
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PARA LEER DEBAJO DE UN SICOMORO 13 ra parteDiálogo de una década con José Lezama Lima
Por Félix Guerra
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UNA VENTANA POR ABRIR
Usted habló de catedrales en el futuro. ¿Puede ampliar el concepto?
¿Es más asombroso el titánico acoplamiento de los elefantes que el abrazo amoroso de las lagartijas? Con igual tijera erótica fueron silueteados los coitos del jubo y la anaconda. Los seres orgásmicos solo inauguran lo mismo: historia. La historia eyaculada o escrita de nosotros se erigió con un pie encima, foráneo y férreo, y entre ajenos y alternados bisbiseos y estornudos. Otros comenzaron por nosotros en los lugares que iban a ser nuestros. Nosotros adoptábamos en nombre de lo que íbamos siendo, tanto los vicios como las virtudes de los que no pudieron dejar de ser los aquellos. Similar a lo inaudito: que de la manga el mago se saque otra manga, o que la garra invada el pecho vecino para dejar a la fuerza el regalo de una gran calabaza. Arrasadores por ambición y excluyentes por vía de los escrúpulos, fueron reducidos por el tiempo a la condición de semilla espermática. Lo que aquí constituía virtud allá era vicio, el vicio de aquí alabada virtud allá. No hay simetrías perfectas ni entre los círculos ni en los gemifloros. La ilusión de la perfección le viene pisando los talones a la utopía desde el comienzo bíblico de los mazapanes.
Los que arribaron a estas ínsulas, penínsulas y territorios continentales, de no haber llegado se hubieran quedado obrando en la propia santidad, sin el resolutivo poder de reimaginar, solo imaginando por otro tiempo el repetitivo líquido feudal y el fausto renacentista. El estallido de imágenes universalizadas fluctuó alrededor del choque, con las consecuentes ondas expansivas en distintas latitudes. Pero en semejante colisión, ¿quiénes forzosamente aportaron el mayor caudal de sangre, más escapatorias, naufragios, nostalgias, quiénes el virgo para que los desvirgaran, quiénes la mano para que la cortaran? ¿Quién imaginó más imágenes entre las muchas imaginadas y dejó ahí resollando sus potencialidades cósmicas? ¿Qué y cómo colocó cada cual en sus altares? Hablemos de dioses derruidos y suplantados, de ceniza fertilizada en el baile de las oraciones, de perniles de cultura cortados para zanjar el hambre de un solo almuerzo, del espejito repartido para que más tarde la víctima admirara sus propias cicatrices. Me tapan la boca para que no se oiga el grito, pero el grito sigue adentro. El conquistador actuaba en minoría, y eso era su gran desventaja para apreciar la curvatura de los espejos y el claroscuro móvil de las vitrinas, atesoraba mirando a su puerto de origen, y eso era un estorbo enorme para volar raudo sobre la orquesta y el festín de los instrumentos. El conquistado resultaba una multitud inmolando la posibilidad inagotable de su propio polvo y por lo general una mayoría obligada a resistir con boca de rana y a temblar con pata de cocodrilo. Aquel metía monedas a su bolsa, el nosotros reptaba por los farallones. Y fuimos nosotros, los aquellos nosotros, los mutilados, los aglomerados en bulto bajo los aguaceros y donando enseguida todo ese sudor al cielo, quienes fulgiamos como las catedrales en el futuro del Viejo Mundo. Con los asaltos a mano armada en los callejones de América, se costeó una buena parte del postín europeo y su reiterado protagonismo.
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PARA LEER DEBAJO DE UN SICOMORO 12 va parteDiálogo de una década con José Lezama Lima
Por Félix Guerra
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LLEVAR LUZ EN EL ROSTRO
Si le diera a escoger, ¿qué animal querría ser?
Sería el animal que soy. Es decir, hipopótamo por la vestidura, por el corpachón y la apariencia, con una pizca de león en las migas y algo de mariposa feroz para remontar las latitudes y escapar transformado a las alucinaciones. Ahora, si se trata de ser otro animal además del que soy, o sea, simultanear, posiblemente escogería entre gaviota y lechuza, pues no renuncio, en primera instancia, teniendo agua tan cerca, a esa vivencia sobre el mar, de aguardar en el puerto, estar allí para ver cómo llega el mundo, ni renuncio, en segunda, teniéndola tan cerca y estando yo inserto, a una visión aérea de mi propio zócalo urbano durante la madrugada, cuando el graznido agorero sobrevuela el sueño o la duermevela.
Las gaviotas, no obstante la suma escabrosa de la especie, se entretienen indefinidas en acumular nostalgias y en recibir pañuelos. La lechuza es un guardián polifémico y no hay nadie ni nadie, entre ratas y ratones, que guste de correrle debajo al vuelo cernido y al garfio pirata. Pero esas preferencias sería por una tarde, o por dos, cuando más, pues una altura prolongada terminaría en vértigo y melancolía por mi sillón. Además, puesto a escoger, así, con esa facilidad con que usted abre los reinos, querría probar suertes.
En mis planes estaría, por ejemplo, durante la siguiente noche, ser cocuyo, pues nunca comprendí, yo que intento comprender tantas cosas, ¿qué es eso de llevar luz en la frente? ¿Se trata de un simple invento de bicho o es la misma claridad esencial y laberíntica que conduce a ser poeta, profeta, redentor, líder, dios, guía? Tampoco vendría mal, ya que estamos en eso, darse una vuelta por la oscuridad con ojos y garras de pantera. Sería estupendo atisbar desde las penumbras y sembrar el pánico entre las pequeñas criaturas. Las panteras no rugen a la luna, pero yo, pantera snob, rugiría a la luna, haciendo uso de toda mi capacidad de aterrorizar, quizás solo para ahorrarme el trabajo de ser lobo también y así matar dos mamíferos de un tiro. Luego, cuando esperaran el zarpazo cruel, me retiraría amable y dócil y recitando aquello de tiene el leopardo un abrigo en su monte seco y pardo. Los miedos deben tener también sus sustos, para ir desprejuiciando a los temerosos espantados de cualquier terror.
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PARA LEER DEBAJO DE UN SICOMORO 11 na parteDiálogo de una década con José Lezama Lima
Por Félix Guerra
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LA MADUREZ DE SU CONCIENCIA VERTEBRAL
Solicito hoy una antología de animales pensados y una posible aproximación ecológica a la criatura en cuestión cuando resulte congruente. ¿No es todavía hora de complacer?
Voy a ordenarle esa antología de animales como un pastel de guayaba con resonancias bióticas. No se preocupe. Los aplazamientos alcanzan al fin el borde de un confesionario. Le hemos dado ya lo menos una vuelta al sillón en 80 mundos. Pero ahora podemos invocar la multitud de 80 sillones, para circunvalar el mundo animal que tantas cosquillas le provoca. Más tarde usted se encarga de poner orden en el zoo, de hacer retroceder cada bestia a su salón, para evitar los pasos del lince recorriendo la sangre o que el grillo raspe de nuevo la armonía de los quelonios. ¿De acuerdo? Soy ya el perro conversador, mientras usted le revisa la boca a los caballos.
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PARA LEER DEBAJO DE UN SICOMORO 10ma parteDiálogo de una década con José Lezama Lima
Por Félix Guerra
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UNA SALITA DE IMÁGENES CONTIGUA
¿Podría solicitar que escoja en su memoria algunos personajes sobre los cuales desearía ser interrogado o a los cuales evoca a menudo sin que medien preguntas?
La evocación es un ave sin límites y sin escapatorias. La evocación crece durante la noche engendrando seres, para terminar como una flor de doble campana que rinde sus pistilos. Mi memoria repta y se sonambuliza sobre el cordel humeante del mosquitero. Cuando me alejo, dejo baladas marcando el camino, dejo gazapos agazapados en el matorral. Como hasta ahora escribí lo que escribí, a pesar de su diversidad indiscutible, he ido como cualquier pájaro de monte a posarme en ciertos encasillamientos de críticos y fisgones. Me han augurado o me han crucificado con una admonición: usted será escritor de solo dos novelas, como Rulfo. Sin embargo, lo cierto es que siempre deambulo imaginando nuevos textos. Y para esos textos y sin fatigas, prefiguro personajes que incluiría de cualquier manera en cualquier nuevo proyecto, por lo que intuyo que algo, si no mucho, dejaré en el tintero de espermas: un regimiento de criaturas que resisten y resistirán el no nacer.
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3 comentarios En: Articulos ↓
Sonia Betancort // Abr 15th 2008 at 15:10
Celebro estos artículos, esta necesidad, lo imprescindible de la palabra de Félix Guerra. Celebro este espacio y esta hoguera bordando, memoriosa, un futuro cultural en los cañaverales. Saludos para Félix feliz y Rául Lorenzo.
JACINTO GUERRA TORRES // Abr 20th 2008 at 14:59
Dios, qué verbo conjunto, que forma de aspirar el aroma de la palabra. Es un libro de Lema y un libro de Félix Guerra, apresados juntos en un tiempo del siglo XX. Este hombre, Guerra, es mi primo segundo y desde el apellido, que es de paz y pacifico, se acribilla el inicuo lenguaje de las violencias y las muertes y se propone el de una patria florecida y una republica poética como a mi pariente le gusta decir.
Ramon Verdecia // May 5th 2008 at 6:33
Un sitio con predominio de la cultura, la espiritualidad y la cubanidad. Un lenguaje que enaltece y corta la respiración. Un espacio para
respetar al coterráneo, al projimo, al igual. Para fraternizar por encima de aguas, suelos o linderos.
Un sito para acercar y ser fraternos.
Lezama es tan universal que es de los cubanos todos y del universo, llámese Mexico o la India, La Habana o Nueva York. Patria es humanidad.
EL TINTERO COLECTIVO se viste de gala con estas crónicas. Ramón vive aquí, en el Vedado, Ciudad de la Habana, Cuba.
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