Con el Iluminista coincido en que resulta Indispensable iluminar, pero me niego siempre a las antorchas.
ODA AL ECLECTICO
Suspiran los pulmones y la pleamar y
de momento me adhiero a los crustáceos.
De los 4 puntos cardinales
iguales de exuberantes llega a la carrera el potro multicolor de la dialéctica.
Si dicen FLAUTA, pienso en músicos y en panaderos.
Si anuncian flatulencias, nadie con ética
alcanzaría a tirar la primera piedra.
No pongo maestros por delante
del sentido común, ni la hora del reloj por delante
de la hora fugaz del deber o del saber.
No puedo seguir intentando convencerte
de lo que yo mismo no estoy convencido
La belleza del arco iris viene del oscuro
tronar del aguacero Más que admirar, dedico
el rato a fabricar futuras nostalgias por la lluvia .
A Bacón digo: -Eres mi padre -pero nunca
me siento ni su hijo ni su ahijado.
El vagabundo avisa: -Necesito una peseta
para el desayuno. Le doy la peseta y la razón.
Veo llegar verdades, como luciérnagas
de la noche, saludo y luego en las despedidas
no agito pañuelos sino dedos. Frente a la Escuela Superior me
descubro, pero que el gesto
del sombrero mas resultaba más confiable
que la escuela. Acojo igual a Aristóteles
que a Avicenas, siempre que los dos,
o ambos, o a dúo, lleguen con buenas nuevas
y las venas llenas. Con el Iluminista coincido
en que resulta indispensable iluminar,
pero me niego siempre a las antorchas. Martí
dice exaltado: -Ninguna escuela, filosofía o método.
No bajo el yugo, sino sobre los yugos.
Con los enciclopédicos me trato a página sí y
a página no. De esa armonía crecen escepticismos y optimismos.
De Platón acepto bocados, pero marcho
a casa cuando el filósofo se dispone al baño.
Con Marx dudo de todo, de Marx y de mí. El propio Marx confiesa:
-Con lo mejor pensado, siempre logras una doctrina nueva. El ecléctico es autor
de un selecto club de concordancias. Lo que
por naturaleza ayudar a sumar humanidades,
es de una misma parentela. Cartesiano a ratos, respiro:
quedo en posesión del oxígeno y expulso restos tóxicos.
Bebo abundantes líquidos y compruebo que el riñón hace lo mismo:
excrecencias por el caño de botar.
ODA AL POETA
Búscalo:
En los libros y no
en las tumbas
En la lluvia y no
en las lágrimas.
En el viento y no
en los partes meteorológicos.
En el ave que cruza y no
en las taxidermias.
ODA A LA VIOLENCIA
Enloquecí a la mitad del vino. Ventolera
me pega al asiento. Rellenan copas.
La damisela se aparta: la escolto
con sonrisas.
¡Como se pudren espadas debajo
de las capas! La sangre desfallece
en el mismo túnel: algo recurrente y socorrido.
Laberintos sin puerta de salida. Vuelvo atrás, a vinos anteriores.
Un galimatías ya entrevisto,
de globos o de glóbulos rojos.
Se cruzan brillantes amalgamas patangruélicas.
Glup, glup, de un trago trago todo. El silencio
de las aves se abstiene de opinar. Trago
colores o burbujas como si fueran
lámparas de alcohol
o antiguos viñedos puestos a envasar.
No hay ideal ni patria ni mujer ni póker.
O de todo, como en botica, expuesto
al paladar.
Calma pasajera en toneles y barandas.
Caballeros se escudriñan al mirar espejos tabernarios. Brillo lacera esos cristales.
A medianoche lanzo una estocada. Y luego
estocadas contra estocadas, traz, tris, troz, arriesgando las luces de mañana.
FELIX GUERRA
POEMAS DE LA SANGRE COTIDIANA
JUNIO 10 DE 2009. CIUDAD DE LA HABANA. CUBA


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